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Breve Historia del Expreso Imaginario

 
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Cuando finalmente, después de meses de búsqueda y pruebas fallidas, apareció el editor-financista, el abogado Alberto Ohanian, ya era verano. 1976 se nos vino encima, y con él el golpe militar de Videla y sus secuaces. Nos reunimos y nos preguntamos: ¿Qué hacer?

La decisión fue seguir adelante, ver cómo venía la mano, no hablar de temas urticantes: política, religión, drogas. Decir las cosas a través de otros, con metáforas literarias y artísticas. “Hay todo un mundo fuera de lo que está prohibido, y vamos a recorrerlo para no asfixiarnos. Parezcamos una revista de música a los torpes ojos de los censores.” 

Las reuniones de redacción, delirantes y creativas, eran lo que hoy se llamaría un brain storming, sólo que las ideas y las tormentas eran muy extremas, motorizadas por la brillante imaginación de Jorge y el humor corrosivo del Negro Fontova. La redacción era como una extraña isla de libertad en medio de una ciudad callada y asustada. 

Ya se sabe que las tapas del Expreso fueron una marca indeleble de la revista, y un toque de color y locura en los kioscos monocromos y censurados del Proceso. La idea era que cada tapa fuera diferente, y contara una historia por si misma. El famoso tomatazo a Travolta, símbolo de la cultura pasatista que la dictadura quería imponer, es un ejemplo

 

ALGUNAS NOTAS NOTABLES

 

La Nota de Punk

 

El punk estaba surgiendo contra todo en Inglaterra y USA, y Alfredo traía todos los días las noticias que buscaba afanosamente en los medios extranjeros, en tiempos en los que no había internet ni computadoras, aunque hoy parezca mentira. No sabíamos si reflejar la violencia contracultural del punk inglés con sus letras desafiantes y sus historias sangrientas sería aceptable para la mentalidad del proceso. Pero tampoco nos pusimos a pensar demasiado. Partíamos de la base de que casi todo se podía decir si era con palabras de autores extranjeros que pertenecieran al mundo occidental y cristiano, y, después de todo, Johnny Rotten era extranjero.

 

A mí se me ocurrió desde el segundo número hacer una sección llamada “Guía práctica para habitar el planeta Tierra”, para hablar por primera vez de “ecología aplicada”.

 

Aunque leída hoy la sección parece ingenua, a través de los años me he encontrado con muchísima gente que se interesó por la alimentación y la medicina natural a partir de esas pocas páginas, y el movimiento de agricultura ecológica en la Argentina surgió a partir de los lectores de la Guía y de las minuciosas notas de José Luis Damato.

 

En realidad, creo que hay que agradecerle a Damato que nos acostumbró a la investigación seria y la información fidedigna en temas “alternativos” como el cambio climático (¡¡en 1978!!), las energías renovables, la manipulación genética, la crítica a la energía nuclear, etc. En lo nuclear, José Luis hizo una nota demoledora a partir de la película Síndrome de China, y por un instante pensamos que nos métiamos en problemas, ya que la energía nuclear siempre fue un negocio particular y secreto de los milicos, y en ese momento más que nunca.

 

Investigación seria e información minuciosa también tenían las notas de Basabru sobre jazz y música de vanguardia y las de Claudio sobre el rock y el folk norteamericanos. La idea de decir TODO sobre un artista resultaba en páginas y páginas de tipografía que llamábamos “arráncate los ojos” porque ningún autor quería cortar lo que tanto trabajo había requerido averiguar.

 

Siempre nos pareció que como buena revista de rock, teníamos que hablar de los grandes del tango, el folklore, la música brasilera o la salsa. Es decir, no se trata de géneros musicales, sino de personas que muestran caminos nuevos. Fue así que en la sexta tapa del Expreso, antes que ningún músico de rock, pusimos a Piazzolla, con un reportaje extenso.

 

Los geniales Egberto Gismonti y Hermeto Paschoal de Brasil y Opa, conjunto de los hermanos Fatorrusso de Uruguay, vistieron por primera vez la tapa de una revista popular en cualquier lugar del mundo. Egberto, con la historia de sus búsquedas sonoras entre las tribus amazónicas del Xingú, mezclado con su formación de alto nivel clásico y jazzístico, causo sorpresa y una legión de seguidores. Hermeto mostró por primera vez a los argentinos que no hacía falta gran tecnología –preocupación central de los rockeros de la época- para inventar una música asombrosa, y nos mantuvo alelados a Alfredo, Claudio, Fernando y a mí con un recital de una hora con dos botellas de gaseosa.

Damato hizo una meticulosa nota de muchas páginas sobre la teoría jungiana del Inconsciente Colectivo, graficándola con imágenes parecidas de todas las culturas y los tiempos. De allí salió la inspiración de Charly para componer el tema, que habla de “los aleros de la mente”.

 

Diana Bellessi, hoy poeta laureada argentina, hizo una serie de reportajes sobre la poesía aborigen y los cantantes de las quebradas, trabajando bajo la guía de Leda Valladares. También cubrió las distintas culturas aborígenes de América, contadas como experiencias vivas e inspiradoras.

 

Desde los primeros números, a instancias de Pistocchi, buscamos dibujantes creativos que generaran historietas divertidas y directas. Rolando Rojo, Gustavo Dall´Occhio, Diego Vegezzi, Resorte Hornos, Rubén Vásquez (Nebur) y otros produjeron una seguidilla de cuentos dibujados altamente satíricos y delirantes. Jorge consiguió los derechos de “Little Nemo en el país de los

sueños”, una de las primeras historietas. Jorge también tuvo la idea de hacer fotonovelas, y con la ayuda de fotógrafos excepcionales como Eduardo Martí y Uberto Sagramoso ese territorio se convirtió en un mundo nuevo en el que, otra vez, se podían decir cosas sin decirlas.

 

La lista de periodistas de hoy que debutaron en el Expreso es muy larga: Por ejemplo, los secretarios de redacción de las distintas etapas: Ralph Rotschild –hoy editor de La Mano, Sandra Russo, Gloria Guerrero. Adriana Franco hoy escribiendo de rock en La Nación, empezó con unas crónicas a principios de los 80.

Roberto Pettinatto llegó a la revista a través de una carta de lectores, oculto tras el seudónimo Laura Ponte, y se quedó para siempre. Con su obsesión por el “Nuevo Periodismo” de Tom Wolfe, Truman Capote y Hunter Thomson, y sus permanentes arranques de sátira y sarcasmo, contribuyo a renovar el lenguaje. Cuando poco a poco todos nos fuimos yendo, Pettinatto quedó para dirigir el último año de la revista, ya con una tónica claramente musical.

 

En el segundo número pusimos como editorial una letra del grupo escocés Incredible String Band que es toda una declaración de principios de la revista, y lo opuesto al pensamiento intolerante de la dictadura de ese momento, y que me gusta para cerrar estos recuerdos:

“Su cabeza es tan amplia que todo lo que la vida dice tiene lugar para vivir y respirar y ser, y más aún…”

Pipo Lernoud

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El comienzo de la dictadura más sangrienta de la historia latinoamericana –lo que ya es decir mucho- no es una buena oportunidad para empezar una revista basada en la libertad y la exploración.

En realidad la idea ya tenía su tiempo de rodaje. Había surgido de la cabeza eternamente creativa de Jorge Pistocchi, ex mecenas de Almendra, ex director de la revista Mordisco, especializada en rock. Jorge me contactó a mediados de 1975 con una carpeta con dibujos y notas, un logo y la primera tapa ya diseñada.

Empezamos a buscar financiamiento para el proyecto, y pensar en armar un equipo. El primero que se nos ocurrió fue Horacio Fontova, el “negro renacentista”, actor, dibujante, músico, escritor y viejo amigo de las noches de naufragio con Miguel Abuelo y Tanguito. Horacio le pondría la impronta estética al Expreso, una personalidad que la destaca entre las revistas de la Argentina y probablemente del mundo. Jorge trajo a Alfredo Rosso, que estaba terminando la colimba y escribía para su anterior revista, Mordisco. El veinteañero Rosso trajo a dos amigos, Claudio Kleiman –compañero de la colimba- y Fernando Basabru.

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El doctor Hornos, para los amigos Resorte y para la ley, Eduardo Sanz (*) fue acompañando con sus ilustraciones a Jorge haciendo las viñetas de la revista y dándole, junto a Fontova y muchos otros, la gráfica que la hizo distintiva.

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(*) Gran compañero en las comisarías a las cuales solían llevarnos después cada recital por medio y donde no lo conocían como Resorte...

 

"El Expreso Imaginario": periodismo y contracultura

La publicación dirigida por Jorge Pistocchi y Pipo Lernoud puso en el centro de sus intereses al correo de lectores, la ecología, la filosofía oriental y los pueblos originarios. Alfredo Rosso cuenta sus comienzos como cronista en la mítica revista.
Por Mariano Nieva - Agencia Paco Urondo


Alfredo Rosso: Esto que decís, lo aprendí en aquellos años de colegas como Claudio Kleiman, por ejemplo, que es quien trajo la música brasilera al Expreso, y así nos enteramos hace más de 40 años de la existencia de Caetano Veloso, Gilberto Gil, Hermeto Pascoal y Ney Matogrosso. Pipo Lernoud, por su parte, metió el folclore en un momento en que le teníamos un poco de miedo a este estilo, junto con el tango, porque había una especie de fricción con los tangueros que habían sentido en los ‘60 que el rock les había quitado escenario y figuración, y de algún modo tenían razón. Algo de eso había pasado por aquel tiempo. 
APU: ¿Y en qué momento sentís que esa mixtura de sonidos y estilos empezó a escucharse con más claridad entre nuestros artistas? 
AR: Todo se fue integrando, como cuando volvió la Negra Sosa al país luego del exilio y, ya superada la dictadura, en el escenario donde se presentó estaban León Gieco y Charly García. O Daniel Sbarra, músico de Virus, que tocaba por entonces con Jaime Torres. Entonces comenzó una etapa maravillosa que hoy en día es una constante y a nadie ya le asusta, y es que el rock se fusione con el folclore, por ejemplo. Eso sí, nunca debemos dejar de honrar a los pioneros como Gustavo Santaolalla quien este mestizaje ya lo hacía en los ‘70 con su grupo Arco Iris. Si por ejemplo escuchas su canción “Quiero llegar”, vas a encontrar tango "piazzoleano", folclore y también jazz. 
APU: ¿Qué significó para vos haber sido parte del Expreso Imaginario teniendo en cuenta que recién habías salido de la colimba, el contexto en que apareció la publicación y la estatura de mito que luego alcanzó?
AR: El Expreso para mí fue un aprendizaje, imagínate que tenía 21 años y recién salía de hacer el servicio militar junto con Claudio Kleiman, a quien conocí ahí, en el cuartel. A los 15 días de haber conseguido la baja me puse a hacer una sección que se llamaba “La hora de los inéditos” en el programa de radio “Viento a favor”, en colaboración con Fernando Basabru quien había sido mi compañero en el secundario y que hoy nos acompaña y nos mira desde algún lugar del cosmos. Además, trabajaba en una grabadora editando discos y cuando entré al Expreso, que recién comenzaba, me encontré con una generación que me llevaba entre cinco y diez años de experiencias, y que tenía además una mirada humanista de la vida y un afán de libertad a todo precio. 
APU: Gente con mucha lucidez y visión de futuro.
AR: Totalmente, ahí estaban Jorge Pistochi y Pipo Lernoud como sus directores; el Negro Horacio Fontova, al que todo el mundo lo conoce como músico y humorista pero que es un gran diagramador y un gran dibujante y que hizo un enorme trabajo en la revista. José Luis Damato, quien era el que se encargaba de todas la notas sobre ecología, y mucha otra gente que se fue sumando, como Gloria Guerrero, Sandra Russo y Roberto Petinatto, quien como todos sabemos fue saxofonista de Sumo y que llegó a ser director en la última etapa de la revista a la cual mucha gente no le da la debida bola. 
APU: Es cierto lo que decís con respecto al periodo en que estuvo Petinatto al frente de la revista, muy pocos lo recuerdan y lo reconocen.AR: Creo que lo interesante del trabajo de Petti es que intentó insertar la revista en los ’80, en un contexto muy diferente a los comienzos. Aunque acepto que quizás la primera etapa que va desde el 76 hasta el 79 haya sido la más fructífera de la publicación. Un tomatazo para Travolta.
Hacia 1978 los principales grupos de la escena local se habían disuelto. Las noticias de las separaciones de La máquina de hacer pájaros, Invisible, Crucis, Polifemo, Soluna y Pastoral entre otros, se conocieron por las páginas del Expreso Imaginario. Esta situación, sumada a un contexto de asfixia producto de la dictadura militar y del exilio de grandes figuras como León Gieco, Lito Nebbia, Gustavo Santaolalla, Pino Marrone y Edelmiro Molinari, hizo que cayeran de manera considerable tanto la edición de nuevos materiales discográficos como la cantidad de shows en vivo. Por otra parte, el film Saturday night fever estrenado un año antes, dirigida por John Badham, y la cultura de la música disco en nuestro país fueron otros de los factores que agravó la situación. Artistas como Bee Gees, Donna Summer, Gloria Gaynor y Kool & The Gang eran las principales estrellas de un fenómeno que proponía a la discoteca y al baile como alternativa a la comunión del recital.El Expreso Imaginario, bien a su manera, no permaneció ajeno a esta nueva circunstancia y recogiendo el guante en la edición N° 26 de septiembre de 1978, puso en tapa un tomatazo en el rostro de John Travolta, ícono de la música disco. La portada fue acompañada por una sarcástica nota central titulada “Los afiebrados robots de sábado por la noche”. 
APU: Otra de las cosas que se le rescatan al Expreso fue el haber sido una suerte de periodismo de anticipación. Hablaban de lo que muchos callaban.
AR: Pipo y José Luis Damato fueron pioneros en abordar lo que se venía, el tema ambiental, la contaminación de los mares y la polución en las ciudades. Todo esto lo hablábamos en 1977 y 1978, en la sección “El manual para habitar el planeta Tierra”, por ejemplo, algo realmente “incorrecto” para la época, porque era abordar estos temas en un país ideal en donde estaba todo bien y éramos derechos y humanos. Así que con toda esa gente hicimos una revista que hablaba de cine, teatro, ecología y comunidades en una época en donde no se podía hablar de todo eso libremente. Por eso, considero que Expreso Imaginario fue un lugar de resistencia cultural en una época espantosa. Por otro lado, mi aporte era en la parte musical con Kleiman, Basabru y el inolvidable Edy “La Foca” Rodríguez, quien también tocó con el Negro en el dúo que conformaron y que le pusieron por nombre Fontova y la Foca. 
APU: Muchos no saben que El Expreso Imaginario tuvo un fugaz paso como programa de radio. ¿Cómo se dio esa experiencia?
AR: Luego de muchos años, hubo un intento en 2001 de reflotar la experiencia, pero no pasó de una emisión en radio La Tribu, que fue divertida y que contó con la conducción de Rubén de León, el cantante y líder de La banda del paraíso, pero no dio para continuarlo. Luego, Jorge Pistochi hizo algunas producciones para números sueltos, y nada más. 
APU: Hoy estás trabajando en un libro que tiene que ver con rescatar tus notas del Expreso. Contanos un poco más acerca de este proyecto
AR: Efectivamente, estamos haciendo un libro con Pipo y Kleiman de nuestras notas en el Expreso. Por supuesto que tenemos que ser selectivos, porque es un trabajo que va a tener unas 400 páginas y no podemos poner todo. Además, son sólo nuestras notas, de las cuáles tenemos los derechos y nos pone muy contentos poder hacerlo. Y como estamos prologando las entrevistas que hicimos por aquellos días, nos movilizó mucho también.